La palabra usada como arma puede llegar a ser mortal. La libertad usada como excusa para humillar a una minoria es asquiante. La Comay, ese personaje grotesco, que me recuerda a los montruos que aterorrizaron mi infancia (como Chuky), no es mas que una muñeca de felpa y tela. Si, el verdadero mounstruo se esconde detras. Kobbo Santarrosa, un tipo que no es capaz de dar la cara porque no tiene la suficiente valentia para hablarle de frente al pueblo de Puerto Rico. Un tipo que es capaz de humillar y denigrar a una persona por raiting, sin pensar en las concecuencias, y mucho menos en los sentimientos y el dolor que puede llegar causar. Ya es hora de decir 'basta'. Somos muchos, Sr. Santarrosa, los que estamos hartos de que se nos humille y se nos tome como si fueramos personajes de circo, de los cuales se pueden mofar y reir cuando se les de la gana. Los Gays no somos 'patos' ni 'farifos', ni cualquier otro termino denigrante que usted y Hector Travieso, pueden llegar a ultilizar. Nosotros somos personas, nosotros somos seres humanos y mucho mas humanos que usted, Sr. Santarrosa, que al parecer no sabe lo que es el respeto. Nosotro damos la cara y no nos escondemos detras de disfraces, porque nosotros vamos de frente con la verdad y no con la mentira. Sr. Santarrosa, el tiempo nos dara la razon. Y como aquellos monstruos que alguna vez aterorrizaron las noches de mi infancia, yo ya le perdi el miedo, la comunidad gay no le tiene miedo, y vamos a vencer.
Llorar bajo la almohada no es de cobardes. He crecido escuchando que la homosexualidad me llevara al infierno y que Dios odia a los homosexuales. He crecido escuchando que ser gay es una enfermedad y que los gays somos enfermos mentales. Llorar bajo la almohada porque eres gay, no es de cobarde, cuando creces en una sociedad malcriada por los fundamentalistas. Unos fundamentalistas que mas que hacer bien, han matado y han dejado desangrar a un pueblo, llenandolos con sus malvados ideales, que mas que palabras, son navajas y balas. Lloro bajo la almohada, y me trago cada amarga lagrima con la esperanza de que sea la ultima que llore, por
el dolor que provoca ser gay en una sociedad como la puertorriqueña. Lloro bajo la almohada, porque el complejo de inferioridad que han provocado es tan grande que no me atrevo a llorar con la cabeza en alto. Lloro bajo la almohada porque se que si hablo abierta de mis preferencias sexuales voy a ser cruxificado, rechazado y humillado, y no creo que pueda soportar mas dolor. No se en que momento este pueblo dejo ser un pueblo para convertirse en un ejercito de maldad. No lo se, ni me interesa. Hoy solo me interesa mi vida y aun mas, que no descubran que soy diferente, que no descubran que el armario es muy pesado y que el arcoiris no es tan colorido como parece. Llorar bajo la almohada de alegria porque las cosas han cambiado, hoy lo veo muy lejos de mis noches y tristemente de mi vida entera.